jueves, octubre 04, 2012
lunes, octubre 01, 2012
Ventanazo
¡Atravesarán su plumaje de cal
de un relámpago y para siempre!
¡Se disipará esta tiranía de sombras
con la daga del presente!
viernes, septiembre 28, 2012
El futuro nos atropelló.
En la banquina
junto a la nueva autopista de la existencia
una hoguera de mapas viejos
alumbra la primera señal de tránsito.
Ah, mis amores, si nos diéramos cuenta
que el tiempo fue siempre el enemigo
imagine all the people.
Pero miro al cielo antes de echar a andar
y la única estrella que me hechiza
punza el silencio con su distancia.
sábado, abril 14, 2012
Jardín
domingo, febrero 12, 2012
Puerta
jueves, junio 09, 2011
Conejos
melena rubia
que duerme en el tiempo.
Marina;
aroma a lluvia
y amor con acento.
Cuánto lo siento,
Marina,
diente de león
que besa mi mano,
Marina,
diente de león,
cuánto lo siento,
ya llega el viento,
ya llega el viento...
viernes, enero 08, 2010

el mar ya se puso negro
Cuando uno, alza la cabeza
ya había esperando un sombrero
Cuando yo, altruista viejo,
impuesto a los abrazos
Cuando uno se emborracha
la fiesta también y viene detrás
Cuando uno regala miel
se funda el sindicato de abejas
Cuando uno se hace dos
se doblan los problemas
Cuando uno queda solo
no hay dios que pueda
tiranos más abajo
sábado, agosto 22, 2009
Pic-nic
La remera cálida en el viento de la tarde
y la nariz abrigada en tu cuello
No te sueltes
La lágrima dulce de la manzana
y las hojas del árbol bostezando de verdes
No me dejes solo en la nostalgia
de vivir por siempre
en una postal
viernes, julio 31, 2009
Amarillo
Amarillo el canario que bajo la lluvia se esconde
Amarillo el ocaso partido
Amarillo la tarde se ha ido
Amarillos se secan los nidos
Amarillo se angosta el camino
Amarillo no ves
que el río no marcha al revés
Amarillo el desierto devora
el oro inútil de la memoria
Amarillo sería el abrazo de aquellos jazmines
Amarillo y salvaje, un suave susurro de crines
Amarillo el verano en los techos
y un latido al galope en el pecho
Amarillo saltando cornisas
a carrera pasando la brisa
Amarillo tal vez
no estamos para la vejez
Amarillos los astros seducen
y la luna enciende sus luces
Amarillo sería la cama a los pies del invierno
Amarillo el cuchillo que corta los tiempos eternos
Amarillo el león y el pelaje
que devora el caudal del oleaje
Amarillo no veo, qué pasa
Amarillo qué lejos la casa
Amarillo esta vez
nacer fue tal estupidez
Amarillos estamos tan solos
Amarillo la noche es de plomo
Amarillo el olvido, la sangre, la tierra
Amarillo la muerte nos gana la guerra
Amarillo no hay juez
que reponga en el árbol la nuez
Amarillo las hojas sobre el asfalto
Amarillo el silencio en los lapachos
viernes, junio 27, 2008
Esta noche
las calles florecen de luz de neón,
las veredas serán mi gran laberinto
de la casa del toro de Asterión.
No más fondos falsos que tocar.
La ruleta rusa contra el recuerdo
de la caricia perdida en tus piernas
se trata hoy de morir o matar.
Esta noche
habrá un derroche de sangre envenenada.
Esta noche hay un huérfano de dios
que sale furtivo a cazar la esperanza
que está en peligro de extinción.
Mañana se nubla el sol gris de tu boca
y el cuento termina con hubo una vez.
Que vuelen los besos llenos de tu nombre
a la sombra de alguien que tenga tus pies.
Muero porque vuelvas a llamar
antes que te condene el juez del olvido;
hoy, en el aeropuerto de mis sueños,
hay una bomba de tiempo en tu hangar.
Yo soy del teatro del ya;
yo no quiero quedar
de pelusa, de un rato,
de piedrita en el zapato,
o de vela en funeral.
Si no mueres por mí,
ya ves, te mueres sin mí.
Esta noche
hay un escote afuera de tu reino.
Esta noche soy el humo de tu casa en mi pulmón.
Esta noche trepo al monte del delirio
con el triste orgullo de un león.
Esta noche
salgo en coche por la cal de las cornisas.
Esta noche el teléfono se desliga de tu voz.
Esta noche, cuando digas hasta luego,
yo estaré enterrado en el adiós.

"I like throwing my voice and breaking guitars
Cause it doesn't remind me of anything"
martes, junio 17, 2008
Coleccionistas
por la lluvia de la tarde en los tejados
como un cuervo gris que se ha cansado
de sus nidos en
Por la huella que se pierde en el desierto,
por la fría noche de los puertos
sin soltar ni un poco el timonel.
Quisiera ser una máquina de versos,
la moneda sin tu cara en el reverso.
Quisiera salir de esta sábana de hotel.
Pasé
por la cara más salvaje de la luna,
por la boca de diez lobos en ayunas
cambiando de hojas secas en abril.
Por las piedras que tiramos al estanque,
por los ojos azules del gigante
que quiso madreselvas de un jardín.
haber vivido tan sólo en el instante
que tu boca caminó por mi perfil.
Te cruzaste, gata negra, en mi camino,
cuando entré al burdel secreto del infierno
a tomar por asalto a mi destino.
Si hubiera sentido allí tu voz…
Pasé
por un trueno de galope de unicornios,
por los vidrios rotos de los manicomios,
por un globo que se olvida de volar.
Por la herida de un molino de viento,
por la aguja débil de los tiempos
hacia un faro de la noche del mar.
ser el suspiro de mi ausencia en tu aliento,
ser el eterno aprendiz de inmortal.
Ahora, otra vez sentado en el estante
de una hermosa coleccionista de almas
que en sus blancas manos nigromantes
juega a que el amor debe vivir.
Mil almas pisan tu tierra prometida.
Aunque envenene el recuerdo de un errante
coleccionista de besos despedidas;
otra vez es hora de partir.
Besos con anestesia.
miércoles, mayo 28, 2008
la ultima llave del llavero,
la última resaca sin cerveza,
y el acorde final de esta canción...
el último sueño en el sombrero,
el último beso que tropieza
con la calma de un cielo para dos.
la última pena del no quiero,
mi última flor para duquesas
cae a morir al fondo de un cajón.
Puerta y portazo.
miércoles, abril 16, 2008
Con el pequeño huracán
perfumada de jazmines
y acariciando adoquines
una bolsa de papel.
Frenó,
cual si fuera día de enero
hizo un alto en los canteros
y saltó a la intersección igual
que si nadie la mirara
fue a danzar a la hondonada
con el pequeño huracán.
"Verás,
no me importa lo que digan,
siempre soñé en esta esquina
con invitarte a bailar."
Dicen
que allá por los basureros
cartas huérfanas de apego
viajaron a la ciudad.
"Aquí
nada hay para nosotras,
yacemos tristes y rotas
como quien nos escribió ayer."
A la fiesta de la calle
se sumaron sin detalles
con el pequeño huracán.
Salió
una tropa de naranjas
que acampaba entre las zanjas
a asediar felicidad.
Huyó,
como en la magia de un cuento,
remontada por el viento
la bandada de papel.
Quedó un
basural entre las copas
de los árboles sin ropa
y algún día bajarán.
Algún día bajarán.
Algún día...

Me acordé de ese ventarrón de madrugada
jueves, diciembre 20, 2007
Las mentiras más sabidas de la noche
Vos hablabas de haberme visto de antes,
yo volvía de una calle de parís.
Yo citaba palabras de un amante,
vos hacías guiños como un bisturí.
En mi boca tu nombre era el más dicho,
vos pondrías mi alma en su lugar.
En tu ropa ardía un plan de caprichos,
yo decía lo tuyo que era el mar.
Y fuimos dos gitanos en la plaza
con el futuro leído entre las cartas.
Y el roce de esas narices de pinocho
encendió por fin aquellas brasas.
Cortaste el soneto con el irrespeto
de plantarme un beso,
y entre ojos cerrados se rompió el candado
de salir ilesos.
Incluso algún botón quiso encontrar rincón
sin luz de farol
que desnude en las palabras
las mentiras más sabidas de la noche.
Sumé tu soledad más la mía
y no dio dos, sino ¡qué compañía!
Y los celos de este mundo, por las calles
y los techos, conspiran todavía.
Confundí el momento con el de algún cuento
en que eras la flor,
y no fue nada falso como es aquél paso
del odio al amor.
Incluso algún botón quiso encontrar rincón
sin luz de neón
que desnude en las palabras
las mentiras más sabidas de la noche.
Vaya instante.
miércoles, diciembre 05, 2007
Por si el color de la lluvia nos coincide
Por si un barranco muerde la puerta de tu casa,
por si arrojaste el boleto del tren que no pasa,
por si hay reunión de demonios en tu desvelo,
por si el amor está cerrado por duelo,
por si un fantasma brinda desde la lejanía
por tantas espinas en tus escaleras,
por si los cuadros de tu alma se rompieran,
por no cubrirte el corazón con polvo
de los papeles de la oficina,
por si tu más cruel asesina
se llama soledad…
Por si tu boca fuera el jardín que se marchita
en el exilio de la luna que necesitas,
por si la noche fuera el cadalso de tus sueños,
por si pudiéramos jugar a ser dueños,
Por no contar de a diez las penas del destierro,
por no dejar que tus alas te olviden,
por si el color de la lluvia nos coincide…
Vamos a mirar el sol a los ojos,
suelta un suspiro al libre cielo,
por si también mordió el anzuelo
tu sueño de volar.
Ruta nocturna, algún punto entre Tucumán y Rosario.
jueves, noviembre 29, 2007
Salí de la cita con Sabina
de corazones con el Nano,
no volveré a ver las rosarinas
que me llamaban tucumano.
Volarán tres pájaros de un tiro
lejos de este nido con atraso;
la amistad no cuelga del destino,
es la ruleta del tiempo del abrazo.
Compinches en las aulas de los lamentos,
aliados en la guerra contra la muerte,
enjambres en las venas del presente
venidos de la puerta de Alcalá.
Archivo otra postal de los momentos;
cantaban a dúo entre dos esquinas
y a la izquierda unos ojos de felina,
la libélula de aguas de ananá.
La puerta de mi alma ya es giratoria,
ya dejé la nostalgia de otra historia
durmiendo en el fondo del Paraná.
Del concierto de Joan y de Sabina
no quiso dar el paso a mi memoria
el firme pie de Carolina.
En Rosario, vísperas del regreso de una reunión de cómplices.
martes, noviembre 20, 2007
Con diamantes de azúcar
van saltando los temerarios de ultramar,
con la sonrisa de los que nunca dicen nunca más,
tronando aún las tormentas de tiempo atrás.
Los barrios del corazón se descubren
en las penas todavía sin bautizar.
Los colmillos negros entre la furtiva soledad
dicen más de lo que duelen, si con la vida en tu boca pintas
lágrimas con diamantes de azúcar en todas las veredas,
margaritas que sueñan con escaparse de sus macetas,
brújulas que llevan a un blues, deseos que valen monedas,
hilachas que debes mostrar; mentiras en las recetas
de los manuales de hoy.
La tumba se queda siempre vacía
cuando ellos se dan la orden de no morir,
es hora que la amargura no se venda en su elixir,
saben que las heridas se pueden zurcir.
La rutina se pega en el zapato
del que busca con la tele vivir en paz.
La ventanilla del tren es buen lugar para saltar
para salir a ver el mundo, que brilla por estar lleno de
lágrimas con diamantes de azúcar en todas las veredas,
margaritas que sueñan con escaparse de sus macetas,
brújulas que llevan a un blues, deseos que valen monedas,
hilachas que debes mostrar; mentiras en las recetas.
Lágrimas con diamantes de azúcar brillan en las mejillas,
a navegar los Mares del Nunca parados sobre la silla.
Brújulas que llevan a un blues, que los años no vengan solos,
que todos los relojes del mundo se adapten a tu modo.

Aventurero de emociones
domingo, noviembre 18, 2007
Eso nos separa

que tu nombre a la mañana despierta una flor,
que tu corazón es manzana con caramelo,
que el cielo es celeste por darte un reflejo,
que hay una mariposa en tus labios bermejos
que vuela, que tiembla brillando en algodón
por darse a la luz, al calor de tu espejo,
al abrazo que me busca detrás de tu expresión.
Piensas que sí, que tengo mi color,
que mi nombre a la mañana te envuelve en calor,
que mi corazón es de naranja en piel de pomelo,
que el cielo de noviembre me usa de espejo,
que soy el río de aurora de un mundo muy viejo,
que vuelo y que te atrapo en nubes de almidón,
con cremas, con voz, con verbos disparejos,
con abrazos que te buscan detrás de mi expresión.
Tu risa, mi ciclón, tu estrella mal parada,
el dos en un millón, la música enlatada,
mi siglo veintiuno, mi yo más que ninguno,
el botón de mi camisa, la magia resfriada,
la medalla de azúcar de estar a tu lado,
las caricias en la nuca, el ancla del pasado,
tu capítulo segundo, las piedras de este mundo,
los focos quemados, la puerta del costado,
la mancha del cielo que arrastra una sombra,
el juez de mi celos que por nada se asombra,
mi barba caprichosa, la espina de tu rosa,
el león en tus palabras, la pena que me nombra,
tus aros, tu ley, la luz de mi escenario,
mi orgullo de virrey, la ropa de mi armario,
la sed de otra sábana, las ganas de reír
la nada que hace daño, lo cruel del diario,
la cama, mañanas, la lista de ausentes,
las llagas, el azulejo de mis lentes,
la mancha de tinta volcada de otro sueño,
las uñas, el duelo, mis frases más hirientes,
el viento, el nudo en la montaña rusa,
lamentos, mi bolsa tan llena de excusas,
lo dulzón de mi veneno, la luna que no vemos,
lo indomable del suelo, el yo te llamo luego;
el papel que corta forma un avión
que navega rasgando la foto de los dos,
dejando un vacío,
tu medio firmamento
se aleja del mío
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir,
con tanto sin decir...
martes, noviembre 13, 2007
Antes de que digas que esta boca es tuya
Lo que el viento se llevó
fue un pendejo demás creyente,
un padre, el sueño del regreso
y un romance de esos
que dicen ser para siempre.
A fumarse la lágrima en pipa,
que no vengo de hazmellorar;
más bien a cerrar una puerta
que suene a nota musical.
Desde que ella se marchó
me paso las tardes buscando
la llave que cierre esta herida.
El riel de la despedida
suele quedarse vibrando.
Por las noches que amaguen lluvia
subiré hasta el cielo en escalera,
a pincharlo con el paraguas
que me alivie en la bajada
hasta posarme en tus caderas.
Y por qué no llevar
un cóctel de besos,
un deseo frutal
que nos deje ilesos
al decirnos adiós.
Vagamundo de sueños perdidos
con maletas siempre al lado.
Recuerdo mata quimera:
Que lance la piedra primera
quien sea libre de pasado.
No me quieras querer,
no es que tenga miedo,
no busques la llaga
donde entre tu dedo.
Tanta queja tuvo un dios
que aceptó darme el reembolso;
¿qué hago con esta costilla
que llevo de astilla
clavada en el torso?
No quiero cortar el maleficio
para el ella porciento de mí,
otros gajes tiene mi oficio.
No busques al hombre que fui.
De día me armo otra vez
pero siempre sobran tornillos
Prometo romper mis promesas,
podrás ser la duquesa
de este ambulante castillo.
Bajaré despacio a perderme en
el desfiladero de tu espalda,
y todos los relojes del mundo
marcarán ese segundo
en que sonrías despeinada
bajo el haz de un farol,
mordiendo ciruelas,
sobrevolando un sol
que sabe a canela,
y una vida cabrá
en pompas de jabón.
Vagamundo de sueños perdidos
con maletas siempre al lado.
Recuerdo mata quimera:
Que lance la piedra primera
quien sea libre de pasado.
No me quieras querer,
no es que tenga miedo,
no busques la llaga
donde entre tu dedo.
Gustavo, nube de Mujica Láinez
jueves, noviembre 08, 2007
Manual para desarmar a un hombre
Pesque a un hombre poderoso
de lo más fruncido de su ceño.
No ande rogando permisos a nadie;
sepa que la vida no tiene dueño,
que estamos todos invitados al baile.
Pase por agua bien fría
ese pedestal de cartón viejo.
Quítele el saco de miedo que lleva
y al Goliat que se inventa en el espejo
sin manchas de sangre entre las grebas.
Sáquele el brillo de los zapatos,
la tinta azul de su lapicera,
arme capirotes para patos
con el papel de su billetera.
Ponga en fuego lento al águila de roma,
al anillo del papa, a las coronas,
a la piedra que rodea al corazón,
al título que se cuelga de su nombre,
al ahogado poderío de un doblón,
a la falda muerta en que se aferra,
a la oratoria en pie de guerra,
a los tanques, al respeto de barniz.
Puede dejarle los bigotes;
la hombría no es un pelo de nariz.
Ya ve, al higo desnudo que marchita,
que se cubre la piel de las costillas,
esos huesos de mimbre con termitas
esa caricatura en carne y arcilla,
esa pestaña a punto de caer…
Ese cuerpo que cuelga de una cabeza
y respira enfermo entre dos nadas,
esa mosca sin alas en la mesa,
esa sal de huesos dispersada,
ese boleto de ida hacia el ayer…
Ese cruel muñeco con pronombre
es todo el poder que alberga un hombre.

What a wonderful world



