lunes, agosto 21, 2006

Que se traguen sus piedras

"-¿Por qué matan a las aves?
- ¿Cómo por qué? ¡Porque ellas vuelan, por eso!"
(Eduardo Mazzitelli)



Que se coman sus piedras
que con su corbata ceñida de resentimiento
se traguen sus pesadas piedras.

Por transpirar sus frustraciones
en los días de frío
sembrando anti-ilusiones
en los corazones de los niños.

Que dejen de arrojarlas, que se las traguen.

Tanto de sangre por la libertad
y está perdida entre el qué dirán
y una legión de deshonor
de verdugos encascarados de blanco.

Que dejen de arrojarlas tan fuerte
que por esa boca que ladra tanto ruido
se traguen sus piedras de muerte.

Sonrisas con braguetas,
desertores de la valentía,
cobradores de alegrías,
destrozan almas ignorando
que un abrazo es universo más que brazos.

Que se embalsamen con todas sus piedras,
que nos dejen en paz,
que se traguen sus mentiras puritanas,
que se hundan para siempre
en el pantano de su propia peste.
















Harto

domingo, julio 23, 2006

Sobre mí

Así viaja el sol sobre mí;

Estas manos posesivas
para escribir los versos que dejaron partir.
La escalera de la iglesia
para atarme de paso los cordones.

Su boca de tímida curvita
se dibuja tierna en mis secretos.
Su ausencia va de barrilete
para acompañarme volando en libre lejanía

La más bellas de mis rosas
por ser mi blancaflor nunca florecida.

Así viaja el sol sobre mí;
Con sus besos en mi mente
más perfectos que tangibles
Woodyallenmente.
















Woody Allen al volante.

sábado, junio 17, 2006

Live, oh baby...

Es del sueño de llevarte conmigo que me desperté esa media noche. Mi anillo made in forever me ahogaba de repente; mirá vos; como al firmamento, hacía mucho que lo había dejado de sentir por creer que existía de antes que yo… pero esa noche pesaba tanto, tanto.
No es mi miedo a la muerte, es tu falta de vida.

Tenías que olvidar
tu nombre al borde del río
que a hurtadillas se lo llevó
junto a tu espada envainada
junto a mis tardes de Belle Époque.


Tenías que dejar de brillar
por el siempre nuestro de cada día,
por mi mar, mi luna en vitrina,
la cama al azar, mis manos,
mi luz, el boleto a París.


Tenías que absorber
a cada estrella apagada.
Tenías que hacer de tu alma
la sombra que llevo atada,
la canción que del cd que se raya.


Tenías que abandonarte
¡Qué equipaje más pesado!
Cargar con tu corazón marchito
arrastrando el cuerpo en ruinas
del que no tiene apetitos.


Yo no quiero ser tu estatua de sal,
este uno se divide en dos,
si ya estabas planeando tu funeral
si ya te envejecieron todavías...
Tenía que decirte adiós.



Con miedo al contagio
 
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