Vení quitá el herrumbre a un primer paso.
Que atrás quede esa batalla de abejas,
nube zumbante que flota en las cunas,
picadura en acecho, sombra áspera de rejas.
Plantá una flor de firmamento
que evapore aroma a libertad.
Morder la prohibición de la manzana,
¡Dios lo sabe!, es morder con dignidad.
Sacudí tus rodillas, primer paso,
fuera del hocico de la culpa,
fuera de la cama enmohecida.
Firmá tu renuncia de un portazo.
Subamos al huracán
Besemos las centellas
Zambullamos un manto de cometas
en mar desbocado, en labios de sol
volcanes de petunias
bucles de las musas
almas fugitivas
acero, plata y luna
Soltá amarras, y que arrasen tus latidos
como arrasa la chispa un campo de trigo.
Improvisá de un salto a este lado,
partamos de un grito los candados.
Vení blasfemá conmigo.
Que atrás quede esa batalla de abejas,
nube zumbante que flota en las cunas,
picadura en acecho, sombra áspera de rejas.
Plantá una flor de firmamento
que evapore aroma a libertad.
Morder la prohibición de la manzana,
¡Dios lo sabe!, es morder con dignidad.
Sacudí tus rodillas, primer paso,
fuera del hocico de la culpa,
fuera de la cama enmohecida.
Firmá tu renuncia de un portazo.
Subamos al huracán
Besemos las centellas
Zambullamos un manto de cometas
en mar desbocado, en labios de sol
volcanes de petunias
bucles de las musas
almas fugitivas
acero, plata y luna
Soltá amarras, y que arrasen tus latidos
como arrasa la chispa un campo de trigo.
Improvisá de un salto a este lado,
partamos de un grito los candados.
Vení blasfemá conmigo.

Yo porciento de mí


