jueves, junio 14, 2007

Tu primer paso

Vení quitá el herrumbre a un primer paso.
Que atrás quede esa batalla de abejas,
nube zumbante que flota en las cunas,
picadura en acecho, sombra áspera de rejas.

Plantá una flor de firmamento
que evapore aroma a libertad.
Morder la prohibición de la manzana,
¡Dios lo sabe!, es morder con dignidad.

Sacudí tus rodillas, primer paso,
fuera del hocico de la culpa,
fuera de la cama enmohecida.
Firmá tu renuncia de un portazo.

Subamos al huracán
Besemos las centellas
Zambullamos un manto de cometas
en mar desbocado, en labios de sol
volcanes de petunias
bucles de las musas
almas fugitivas
acero, plata y luna

Soltá amarras, y que arrasen tus latidos
como arrasa la chispa un campo de trigo.
Improvisá de un salto a este lado,
partamos de un grito los candados.

Vení blasfemá conmigo.






Yo porciento de mí

sábado, mayo 12, 2007

¡Santa Maravilla!

¡Santas Maravillas en su mundo misterioso!
Maravillas, llegué a contar unas siete
desbordadas hacia mí por el descuido
de la represa de sus párpados sonrientes.

Una flor para Paula, brillante estrella inalcanzable,
tinte amarillo de mis albas,
abrigo para lunas solitarias.

Fue ella el fuego de estallido supernova
para la fragua hambrienta de mi pecho,
que brama y pone en marcha a este cuerpo de lata.
















Va por Nico

miércoles, marzo 14, 2007

Vengo en plural

Vengo en plural, de un largo camino.
Jaques Bergier y Louwis Powells
y Tintín sin cortina de hierro.
Pasé por colador la sangre de mi infancia,
papá Nano, Ale Sanz y mucha España
con Sabina y su pluma quevediana.

El Nazareno me dio la espalda y sus llagas describieron un misterio.
Maestro Leonardo, Anatole France desde un espejo.
Enrique Larreta glorificándome con Don Ramiro.
Lázaro inmortal, Hermes Trismegisto,
Robespierre y las cunas griegas de allá lejos.
Pase Nerón por las iglesias, que no ya entramos: son de un talle menos.

Mi cielo lapislázuli ha anochecido con metáforas de Sartre y óleos negros.
Desde él sube la noche más oscura
y las estrellas refulgen de vida.
Nunca fue más firme un firmamento.

Matt Groening, Liniers con mi ternura en su acuarela.
Mujica Láinez y Ricardo Palma: el que busca busca;
encontrar es otra historia, que empieza.
Dolina enviaba su Ángel Gris a barnizar mis sueños
y con este rocío he crecido: soy el bosque de estos árboles, soy el hijo de esta historia.

Che Guevara, rugiste un verbo de libertad que sigue vibrando en cada uno de mis versos, como las mil vías de un mismo tren. Es un verbo que conjugo a mi entender.
Silvio Rodríguez y sus melodías, esas caricias melancólicas y ausentes.
Mis amigos, mis amores, la magnitud que me dieron, las que sonrieron, son heridas irrevocables, la piel se ajusta a nuestra forma.

Soy mi dueño: no hago planes, me doy órdenes.
Ato mis sueños a una cadena, y a tirar.
En todos ellos me amparo, nunca en la constitución, cuando pasan los eslabones de infiernillos candentes y afilados.

No puedo olvidar, llevo a cada uno en la memoria de mis huesos, que son albergue de inmortales.
Con todos ellos vengo, y si usted, rey de su castillo, le niega a alguno la entrada, amputármelos no puedo. A otro feudo nos iremos a sembrar semillas de buen alba.
Eso, si el Ernesto de mi sangre se guarda de batirse.



















Armado otra vez, pero sobran tornillos.
 
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