lunes, enero 15, 2007

Gota de bálsamo

Qué se siente -que lo diga él sólo- ese frío de aliento de otoño a la mañana siguiente de un desvelo de algodón envuelto en mi camisa del hombre feliz.
Qué se siente- que lo diga él sólo- que esa piel blanca de arena
le hiciera camino al exilio, al desierto y sus penas.

Con su hilo de voz se pregunta qué dios le abrió en dos tal escote esa noche.

Qué se siente- que lo diga él sólo- que el recuerdo más preciado le hiciera la vida ya toda descenso, ya toda ceniza, ya sol desvelado.
Qué se siente la carne después del Edén de sus labios, de las sábanas despeinadas a las mesitas de luz inundadas de sus burlones resabios.

¿A qué saben -que él se responda- las noches desnudas
después de esa miel de origen divino?
Qué invierno los besos después de beberse uno de esos.
Qué sequía son otras cinturas después de ese exceso.

Ya es memoria de un sueño. De vuelta en los suelos, sólo le queda el secreto sombrío que la memoria le guarda en cada uno de sus abrazos, ahora tan mortales.
...tan mortales.


















Mañanas de ayer

sábado, diciembre 02, 2006

Se ha perdido

Ando buscando una niña
si es que pasó por aquí.
Llevo años buscando por dentro
de besos de encuentros, de hola qué tal.
Ella ahogaba su miedo en mi mar,
su pasión profanaba un altar.

De aquí a un tiempo que se esfumó,
se esfumó estando abrazados.
La mujer que quedó a mi lado
se puso un candado en sus puertas de amor.
Y es que un día aprendió a dudar.
Ha perdido su sangre de amar.

Las ilusiones son un barquito
de papel en la lluvia impaciente.
Se mancharon de intentos sus sueños
de huídas sus dueños, de malhoja París.
Que me llamen sus ojos de ayer
que solían pintarme sin ver.

Los días me empañan recuerdos
parecen ya de cartón.
De nombre a neblina, la niña
se fue sin razón, tal cual hice yo.
Que la busco y no la puedo hallar,
que en su pecho descansa mi hogar.

Pesa vivir con su ausencia
la calma del cielo apagado.
Las pasiones son sólo canciones
los mares espumas, las heridas sal.
Y es que nunca la voy a encontrar
porque también yo ya me perdí.

Ya no tienen el mismo estallido
que a los dieciseis años el brillo
de las vetas de amor.

sábado, octubre 28, 2006

Lágrimas benignas

Un amigo se baja sin prisa de la brisa que viene del norte. Se dejó el sombrero.
Yo tengo el diario con la fecha de mañana, dice.
Gotitas de esa limonada que una vez compartimos, cosquillean en mis mejillas.
Como en quién de otra vida.
Como en el Nazareno que aliviaba un suspiro con las manos ya limpias.
Como en quién que recuerda que el futuro no existe.













Nada más que gracias
 
Creative Commons License
This obra by Gustavo Martínez Figueroa is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.
Based on a work at www.espaciosyespejos.blogspot.com.